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Sustituir importaciones, decálogo de una pésima idea

on Mon, 2014-01-20 00:12
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1. El gobierno no tiene autoridad moral para impedir actos pacíficos y consensuales entre los ciudadanos y sus bienes. Importar mercadería no es un ataque contra la vida, propiedad o libertad ajena, por lo que el gobierno no tiene justificación moral para prohibirlo. No es suficiente que al gobierno “no le gusten” las importaciones, o que prefiera “que la plata se quede en el país”. Esto es ridículo, ya veremos por qué, y no justifica criminalizar actos pacíficos y consensuales entre adultos con sus bienes.

2. El dinero que se paga por importar es de los ciudadanos, no del gobierno. Es una intolerable intromisión que el gobierno decida cómo debe usted gastar su dinero, que tanto le ha costado ganar. El gobierno actúa como si fuera dueño del dinero de nuestros bolsillos; esa actitud es propia de un amo, no de un servidor, que se supone es el estado (amos ya tuvimos con los reyes de antaño, y nos independizamos).

3. Expone al país a retaliaciones internacionales. ¿Se creyeron “muy listos” al prohibir importaciones, y fomentar las exportaciones “para que entre más plata y salga menos, y ser más ricos”? Pues los otros países no son tontos y probablemente impongan trabas a las exportaciones ecuatorianas. Así sucede desde hace más de trescientos años; la idea de cerrar al país no es nueva, es propia del viejo mercantilismo del siglo 17. Idea vieja, inútil y “atrasa pueblo”, ¡y aún así la estamos aplicando!

4. Los países más abiertos al comercio son ricos y prósperos, y los más cerrados son pobres. Basta comparar los ejemplos de los países más cerrados al comercio mundial, como Cuba (donde los profesionales ganan veinte dólares al mes) y Corea del Norte (que sufre regularmente de hambrunas), con los países más abiertos del mundo como Hong Kong o Singapur, donde una de cada seis familias es millonaria. O la diferencia entre ex colonias inglesas que eligieron cerrarse al comercio, como India que sigue siendo pobre, en comparación con las mencionadas Hong Kong y Singapur que pasaron al “primer mundo”.

5. El comercio genera riqueza. En vez de dificultarlo, el gobierno debería facilitar la inversión extranjera. Pero hay dos obstáculos para ello: uno, muchos funcionarios de alto nivel odian los negocios, odian los mercados, odian todo lo que no sea “gobierno”; y dos, no saben cómo facilitar la inversión, pues nunca han hecho negocios, su única experiencia es académica y burocrática; jamás han vendido nada ni creado ninguna empresa exitosa.

6. Enriquece a los ricos a costa de los pobres. Para proteger el negocio de algunos millonarios amigos de los políticos, se obliga a los pobres a comprar productos hechos aquí más caros y de menor calidad. El ciudadano pobre que antes se compraba un par de zapatos y unas medias por $10, ahora sólo le alcanza para comprar los zapatos; su nivel de vida ha bajado, se ha vuelto más pobre por culpa del gobierno. Si los productos locales fueran más baratos y de mejor calidad, no necesitarían barreras para ser preferidos por el público.

El gobierno gasta dinero como marinero borracho, desfinanciando el presupuesto, y para resolverlo ¡van a obligarlo a usted a gastar más en productos nacionales caros! El gobierno quiere usar el dinero de usted para enriquecer a sus amigotes empresarios, garantizándoles un mercado cautivo. Esto me suena a servidumbre.

7. Si usted quisiera consumir solo lo que usted produce, "para no gastarse la plata", su vida sería miserable. Si su familia decidiera consumir sólo lo que entre ustedes producen “para que la plata se quede en la casa”, tendrían el paupérrimo estándar de vida de los campesinos del siglo quince. Si su barrio decidiera comprar sólo lo que se produce en el barrio…, es tan ridículo que no hace falta refutarlo. Lo mismo con el país: comprar afuera libera nuestro tiempo para producir más de aquello que hacemos mejor; nos enriquece. Prohibir el comercio empobrece, reduce la calidad de vida. Recuérdelo la próxima vez que salga a comprarse una camisa, en vez de tejerla usted mismo. ¡Lástima que tantos PhD en el gobierno no vean algo tan evidente!

8. No funciona. En los años ‘70 se intentó el mismo modelo de sustitución de importaciones, con los mismos fines (“cambiar la matriz productiva”, “dejar de ser exportadores de las materias primas para exportar productos con valor agregado”, etc.) a través de las mismas medidas… ¿Esta vez lograremos resultados distintos, haciendo exactamente lo mismo? Lo dudo.

Los países de Latinoamérica eran más prósperos que Hong Kong y Singapur en los años 50. Medio siglo de proteccionismo nos mantiene aún en el tercer mundo, seguimos discutiendo si vamos a aplicar las mismas medidas que no han funcionado en 50 años. ¿Dije 50? ¡Qué va! Esas medidas existen desde hace más de 300 años (mercantilismo) y no han sacado a ningún país de la pobreza, y sólo sirven para enriquecer a unos cuantos empresarios bien conectados políticamente.

9. El gobierno no puede prohibir nada. Esta crítica está basada en el Derecho constitucional republicano. Antiguamente, la voluntad del rey era ley: el rey ordenaba, prohibía, permitía. En las repúblicas, se supone que quien ordena, prohíbe, etc., es el pueblo, a través de sus mandatarios legisladores; el pueblo “se da a sí mismo” las leyes.

Pero en el caso de estas medidas que cierran el país al comercio internacional, se hace a través de reglamentos dictados por órganos dependientes del ejecutivo —no de leyes— que establecen cientos de prohibiciones y requisitos a cumplir. Ésa es una manera hipócrita de proceder por parte del poder: no prohíben directamente, porque serían desenmascarados fácilmente, pero ponen tantas trabas que viene a ser lo mismo.

Al respecto citemos a Montalvo, incansable azote de todo despotismo: «Si el presidente hace irrupciones de hecho en el recinto de las leyes, será usurpador; si las hace por derecho, aunque indirectamente, será déspota o semi-déspota, y la forma de gobierno sólo para escarnio del pueblo se llamará republicana» (cit. por don Francisco Huerta en diario Expreso).

10. Los supuestos fines de “sustituir importaciones” y “cambiar la matriz productiva” no son metas ni legítimas ni realizables. Presupone que el gobierno funciona como el “dueño” del país. El rey de antes decidía, y el pueblo obedecía. Papá decide, los hijos obedecen. El dueño de empresa decide, y los empleados obedecen, que para eso les pagan. ¿El presidente decide, y nosotros debemos obedecer? Eso tiene un tufo monárquico.

No me digan que “han ganado elecciones para aplicar la voluntad popular”; el presidente no es un “rey elegido por votación”, es un servidor, y ¿dónde ha visto usted que un servidor da órdenes como si fuera amo? ¿Hemos reemplazado al rey-individuo por un rey-mayoría? Parafraseando a Montalvo: los ciudadanos no deben hallar cadenas en las leyes.

¿Se convenció de lo dañina de esa medida, y quiere compartir con el autor su entusiasmo? ¿Se llenó su corazón de odio y rencor contra el autor de estas líneas? Desahóguese terapéuticamente comentando a continuación.

Comments

Henry  Orellana's picture

Estoy de acuerdo el Gobierno (o el presidente) no son dueños de nuestro dinero y peor aun de nuestros deceos de comprar algo que nos guste , por mas que le disguste pues como dice el refrán "En gustos y colores no discuten los doctores;Ademas el que tiene plata la gasta como quiere o acaso él no tiene inversiones en Belgica?

Ciro Andrade's picture

Imagínese. En el gobierno hay gente que se cree con "derecho divino" a mandar sobre los demás.

Maria's picture

se le olvida, que la gente ademas de consumidores, son productores, esa es la esencia de estimular la produccion nacional limitando las importanciones, de tal modo que se aumente el empleo al producir localmente. Ademas las comparaciones con el modo estructuralista de sustitucion de importaciones es atrevida, porque no compara el crecimiento de esa epoca, con la fabulosa apertura neoliberal de los 80 y 90 en latinoamerica? Hasta los maas neoclasicos han reconocido que fue decepcionante ese periodo.... bastante simplistas sus argumentos..

misesec's picture

Por favor cuéntanos del éxito que ha tenido la sustitución de importaciones de autos del exteriror durante los últimos 40 años en el Ecuador. También de los éxitos sustituyendo importaciones en países como Argentina y Brasil.

Ciro Andrade's picture

Ud. lo ha dicho: cuarenta años después, y seguimos ensamblando piezas traídas del exterior. Por lo menos ahora sí se puede importar vehículos; en los años '80 era muy difícil.

Del caso de Argentina, ni hablar: uno de los pocos casos de países que, siendo uno de los diez más ricos del mundo a principios del siglo XX, pasó al tercer mundo.

Ciro Andrade's picture

¿Leyó el artículo? ¿Por qué su barrio no decide producir camisas, jeans, zapatos, para "fomentar el empleo al producir localmente"? Se lo diré: porque es absurdo, mejor resulta salir a trabajar y comprar las cosas ya hechas.

Los años '80 y '90 también coincidieron con un descenso de los altos precios de las materias primas de los años '70. Latinoamérica siempre ha vivido al vaivén de esos precios, y Ecuador no es la excepción, ni en los '80, ni ahora. ¿Por qué cree que el gobierno está tan preocupado con una posible caída del petróleo?

Con un petróleo a siete dólares, quisiera ver qué hace la "gran revolución" que tenemos.

León's picture

Los males del comercio exterior. Han pasado a lo largo de la vida republicana del Ecuador. Por la forma de ser de los importadores y exportadores. Todos ellos han hecho y deshecho del país, ya que como traían sus materias prima liberadas los industriales, las sobrevaloraban para quedarse con la divisa que le entregaba el gobierno de turno y ellos ganar más plata vendiendo la moneda y encarecían el producto terminado para su provecho y pagaban una miseria a los agricultores. Y, los importadores subvaloraban la mercadería que traían, defraudando al fisco en el pago de los derechos arancelarios y por supuesto que elevaban el valor del articulo a su conveniencia. No me explico porque dicen que porque no se dedican a ciertas manufacturas y dice que es absurdo que lo hagan que mejor es conseguir un empleo. La sociedad de Artesanos, de todas las ramas, aseguro que ellos están prestos a multiplicarse haciendo manufacturas para el comercio local y el exterior, en mi caso así como he pagado zapatos del exterior de 200 y más dólares, mejor me gustaría un buen zapato ecuatoriano que de seguro costara menos de $100.00 e igual en las otras manufacturas. Y, con respecto a los industriales, hay compañías que exportan productos elaborados en nuestro medio y son muy apetecidos en el exterior.

misesec's picture

Quisiera que aclares lo siguiente: "La sociedad de Artesanos, de todas las ramas, aseguro que ellos están prestos a multiplicarse haciendo manufacturas para el comercio local y el exterior, en mi caso así como he pagado zapatos del exterior de 200 y más dólares, mejor me gustaría un buen zapato ecuatoriano que de seguro costara menos de $100.00 e igual en las otras manufacturas." Si los productos ecuatorianos como zapatos tuvieran mayor calidad y menor precio que los del exterior no necesitaríamos cargarlos de aranceles como pasa ahora. Cómo así es que necesitan barreras?

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